Armar un juguete o un mueble rara vez sale tan bien como se espera, en particular, si no leemos las instrucciones. Tal vez sean demasiado largas o difíciles de entender, así que las ignoramos. Luego nos preguntamos por qué no nos salió bien.
Así es como muchos creyentes viven su fe. Tratan de entenderla sin consultar la Palabra de Dios. Piensan que la Biblia es demasiado larga, y que se necesitarían años para lograr una comprensión básica de su contenido; piensan que no disponen del tiempo suficiente para leerla. Además, les parece complicada y difícil de entender.
Pero ignorar la Palabra de Dios es peligroso. Cuando dejamos de leer la Biblia y aplicar sus principios, no solo permanecemos de brazos cruzados, sino que empezamos a alejarnos de Dios. Pedro nos dice que debemos anhelar la Palabra para ser salvos (1 P 2.2). Y no olvide que el Espíritu Santo que mora en usted le dará entendimiento.
Si su deseo es glorificar a Dios y vencer las preocupaciones, los temores y el pecado, entonces las Sagradas Escrituras deben ser su prioridad. La lectura, el estudio y la aplicación de la Palabra de Dios pueden requerir sacrificios, pero la recompensa de conocer mejor a su Salvador y vivir en obediencia a Dios vale la pena.
Biblia en un año: Mateo 11-12