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Meditación diaria

Cuando las cosas parecen imposibles

Leer | Jeremías 32.17-22

22 de octubre de 2014

¿Cuál es su primera reacción cuando enfrenta un problema que no tiene solución? Algunas personas se esfuerzan al máximo por encontrar algún tipo de solución, mientras que otras se dan por derrotadas o se aíslan para evadir el problema por completo. Es de esperar que, como cristiano, usted acuda de inmediato al Señor en busca de dirección.

• Ay, Señor, ¿qué debo hacer? A primera vista, esta parece ser la pregunta correcta, ¿pero lo es realmente? Lo malo con esta pregunta es que, aunque estamos buscando la guía del Señor, el enfoque está en nuestras acciones. Esto significa que la manera como pensamos manejar la situación se limita a nuestras habilidades, recursos y entendimiento. Muchas veces, nuestra mente comienza a idear planes, y pronto recurrimos a la manipulación y a las maniobras en nuestro intento por solucionar el problema.

• Señor, ¿qué vas a hacer? Esta es la pregunta correcta, porque ahora la atención se ha desplazado a la omnisciencia y a la omnipotencia de Dios todopoderoso. Él destruye nuestras limitaciones, y resuelve cualquier situación que afrontemos. Dios tiene el poder de llevar a cabo sus planes, los cuales —a diferencia de nuestras soluciones— son perfectos y siempre le dan la gloria a Él.

Para orar de la manera correcta, usted debe estar dispuesto a poner todos sus planes en las manos de Dios. Él no solo sabe qué hacer y cómo lograrlo, sino que también puede abrir un camino en medio de cualquier imposibilidad. La tarea suya es simplemente confiar en Él, y ser obediente para seguir sus instrucciones.