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Meditación diaria

La búsqueda de Dios

Leer | Salmo 63.1-8

18 de abril de 2015

La profundización de nuestra relación con Dios —por medio del descubrimiento de su carácter y de su voluntad para nuestra vida— se logra de varias maneras. Cada una de ellas representa una disciplina importante en la búsqueda del Señor.

La meditación es un modo excelente de cultivar nuestra relación con Dios. Incluye leer un pasaje de la Biblia varias veces con el propósito deliberado de escuchar al Señor. El estudio de la Biblia nos permite adquirir una comprensión más amplia y más profunda del carácter, los planes y las promesas de Dios. Resultamos bendecidos al hacernos preguntas tales como: ¿Qué revela este estudio en cuanto a Dios? ¿Hay una promesa divina que recordar? ¿Un mandamiento que obedecer? ¿Un ejemplo a imitar?

Otra disciplina fundamental es la oración, la cual debe ser la base de la meditación y el estudio. El encuentro con Dios exige tanto un oído atento como un corazón receptivo.

Reconocer cómo Dios actúa en nuestra vida y en las circunstancias de otras personas, nos ayudará a desear su búsqueda. Mi abuelo me contaba cómo había obrado el Señor en su vida, y su testimonio creó en mí un hambre profunda y permanente de buscar a Dios. Yo quería que el Señor trabajara en mi vida de la misma manera que lo había hecho en la de mi abuelo.

Estamos buscando a Dios cuando: 1) dedicamos tiempo para descubrir cómo es Él, y qué le agrada; 2) nuestro día no está completo sin la comunión con Él; y 3) nos damos cuenta de que nuestra confianza en Él está creciendo, y estamos abandonando hábitos pecaminosos.