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Una historia que no ha terminado


Matt y Ginny Mooney perdieron a su hijo cuando éste tenía apenas pocos meses de edad, pero cada uno de los noventa y nueve días que vivió les enseñó una nueva lección en cuanto a lo valioso del sufrimiento.

por Seth Haines

 

Los feligreses estaban reunidos bajo el elevado cielo raso de la antigua iglesia metodista. Sus largas y angostas paredes estaban recubiertas de piedras calizas de Ozark, y el pequeño santuario estaba iluminado con velas. El lugar estaba lleno y los músicos tocaban una suave melodía. No se trataba de un servicio dominical, sino de una reunión especial un jueves por la noche. Era el lanzamiento del nuevo libro de Matt Mooney titulado A Story Unfinished: 99 Days with Eliot (Una historia que no ha terminado: 99 días con Eliot).

Después de la bienvenida, los lectores subieron al escenario. Capítulo tras capítulo, leyeron lo que comenzó como una historia típica de amor —el chico y la chica se conocen, se enamoran, se casan e intentan vivir felices para siempre. Pero mientras la pareja se dirigía hacia el final ideal, algo salió mal.

Cinco años después de haberse casado, Ginny descubrió que estaba esperando un bebé, y le dieron el nombre de Eliot. El embarazo avanzaba normalmente, pero a apenas ocho semanas del nacimiento de Eliot les llegó la noticia: el niño nacería con un grave defecto congénito, potencialmente mortal. Aunque la joven pareja mantenía la esperanza y oraba pidiéndole a Dios que realizara un gran milagro, Eliot llegó al mundo el 20 de julio de 2006 con una anomalía genética conocida como Trisomía 18 o Síndrome de Edwards que causa la muerte antes del primer año de vida del 91% de quienes lo padecen.

Con lágrimas en los ojos, fueron dejando el escenario los lectores, uno tras otro. Finalmente, Matt se dirigió al micrófono y observó el auditorio. Dio gracias por la asistencia, y luego dijo: “Eliot vivió solamente noventa y nueve días, pero fueron días plenos. ¿Cómo se mide una vida? ¿Por los años? ¿Por el aprecio de los demás? ¿Por la productividad? Aunque la vida de Eliot fue corta, su impacto demuestra que fue una vida plena”.

He conocido a los Mooney durante algún tiempo, y recuerdo la manera en que la muerte de su pequeño hijo los motivó. En los meses posteriores a su pérdida, la pareja fundó “99 Balloons” (99 Globos), una organización que protege a niños con discapacidades, y además comenzaron un programa que ofrece apoyo a los padres que tienen hijos con discapacidades.

Si la historia hubiera terminado allí, habría sido suficiente. Pero la historia de los Mooney estaba apenas comenzando.

Matt terminó la lectura y se alejó del micrófono, entonces se encendió una pantalla en el escenario. “Pertenezco a ti, y tú perteneces a mí, mi amor”, tocó la banda mientras un vídeo mostraba a la hija mayor de los Mooney. Aunque Lena fue diagnosticada con retraso severo, los Mooney la adoptaron en Ucrania en enero del 2012. La gozosa y resplandeciente aparición de Lena en el vídeo, es el capítulo actual de la historia de los Mooney.

Una tranquila alegría invadió a la iglesia mientras las luces la iluminaban y éramos despedidos. Pero me quedé con algunas preguntas que me acosaban. Después de una pérdida tan grande, ¿por qué comenzaron a trabajar con niños con discapacidades? ¿Por qué viajaron a un país distante para adoptar una niña que nunca tendría una vida totalmente independiente? Después de todo, Ginny había dado a luz a otros dos niños saludables: Hazel y Anders. Podían haber hecho todo lo posible por hacer a un lado el dolor y tener una vida normal.

Meses más tarde, tengo la oportunidad de visitar la casa de los Mooney, donde soy recibido por Ginny y Matt mientras atienden la rutina matutina de Lena.

Las piernas de Lena se tambalean mientras entraba asistida por Ginny a la habitación. A medio camino, la niña se emociona y su paso se hace más firme. “Eso es parte de su trastorno sensorial”, aclara Ginny. “No es una particularidad poco frecuente en los niños con autismo severo”.

Noto como Lena se dirige hacia el sofá para sentarse. Toma un libro y deja escapar una risa al ver las imágenes de cada página.

Poco seguro en cuanto a cómo abordar el delicado tema, me toma cierto tiempo iniciar la conversación, y hacer la pregunta que me ha estado acosando.

“Se trata de valorar a una persona”, dice Matt. “Aunque Eliot no nació siendo la clase de bebé que el mundo desearía, sabíamos que fue un hijo de Dios especial. Cuando comenzamos a contar su historia, padres de niños como él empezaron a hablarnos acerca de la soledad que se sufre al criar un niño que no está a la altura de los parámetros que el mundo valora”.

“Involucrar a estos niños por medio de ‘99 Globos’ parecía una manera sencilla de reconocer su valor y, más aún, de pasar tiempo con las personas que el Señor Jesucristo habría valorado”.

Matt me cuenta cómo el trabajo de 99 Globos los condujo al orfanato de Ucrania, y cómo comenzaron a orar para que alguno de los niños con necesidades especiales fuera adoptado. La difícil realidad es que una vez que eso sucede, las expectativas en cuanto al futuro del niño son bastante sombrías. “Por eso, cuando escuchamos de Lena”, recuerda Matt, “comenzamos a pedir a todas las personas que conocíamos, que le dieran la oportunidad de encontrar un hogar. Y entonces…”

“Comencé a orar por ella”, interviene Ginny. “Y una vez que comencé a hacerlo, tuve la respuesta”. Ginny esboza una amplia sonrisa, se inclina hacia Lena, y le hace cosquillas hasta que la risa de la niña llena la habitación.

“Si Lena no es ciento por ciento lo que Dios quiso que fuéramos desde el comienzo, entonces no sé qué es”, dice Matt.

Ginny asiente con la cabeza, y aclara: “No soy una persona propensa a analizar minuciosamente la teología. Pero la manera en que veo este asunto, es muy sencillo. Amo al Señor con todas mis fuerzas y tengo la plena seguridad de que Él habría pasado tiempo con estos niños. Él habría acogido a Lena”.

Hace una pausa para alcanzar un rollo de cinta de embalaje que está en una mesa pequeña de la sala, y comienza a reparar el lomo descosido de uno de los libros de Hazel. Luego sigue diciendo: “La gente a veces me pregunta si creo que Eliot podrá escuchar y entender la conversación de los adultos en el cielo. Yo espero que sí. Algunos podrían llamar ilógico a eso. Pienso que Jesús lo llamaría ‘único’. Estos niños son tan valiosos para Cristo como cualquier otro niño”.

Estos padres están ahora ayudando a muchas otras familias, y su pasión por quienes son rechazados es palpable.

“En realidad”, dice Matt, “si la gente dejara de lado la definición que tiene el mundo en cuanto al valor de las personas, pienso que nos rogarían que les permitiéramos ser parte de las vidas de estos niños. ¿Y quieres saber el verdadero secreto?” me pregunta: “Probablemente serían mucho más felices”.

Sonríe, y sigue diciendo: “Pasé unos veinte y tantos años intentando que Dios se me manifestara. Pero realmente lo encontré cuando me bendijo con las cosas que el mundo consideraba sin valor. Es verdad lo que Él dijo: ‘Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación’”.

“Sí, es verdad”, le digo. “Pero quizás hay también una moraleja muy cierta”.

“Oh, ¿de veras? ¿Cuál es?”, pregunta.

“Bienaventurados los que han sido consolados, porque ellos darán consolación a otros”.

Me pongo de pie y me marcho de la casa de los Mooney, dándoles las gracias por el tiempo que me concedieron. Mientras me alejo, pienso en la manera extraordinaria en que Matt y Ginny han pasado del luto al consuelo. Ellos son un ejemplo perfecto de santos que toman lo que es considerado sin valor, y le encuentran la belleza.

 

6 comments
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  • January 30, 2014 09:17 PM

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    Que bella historia y que bueno es Dios!
  • January 30, 2014 06:24 PM

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    Que bonita historia y esto nos da a creer que Dios es grande y maravilloso y que al lado de él no sentimos seguros.
    Dios los bendiga grandemente
  • January 26, 2014 12:23 PM

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    Este es el verdadero amor de Dios derramado en nuestros corazones!!! Señor enséñanos a responder a nuestras circunstancias de manera que te glorifiquemos a ti. Gracias por ese alentador testimonio.
  • January 25, 2014 11:32 PM

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    Dios les siga dando esa fortaleza:...
  • January 21, 2014 12:40 PM

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    Que bueno es Dios y cuan grande es su misericordia, que bonita historia
  • January 03, 2014 09:13 AM

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    Una hermosa historia que nos muestra que lo ilogico ante los ojos del mundo se convierte en bendicion porque para en el vocabulario de DIOS la palabra "logica" NO EXISTE

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