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Esta vez de corazón


Aunque para cultivar una vida de gratitud no es necesario tener un Día de Acción de Gracias, sí es un buen momento para comenzar.

por Jessica Haberkern

Finales de noviembre es la temporada del año cuando los estadounidenses llenan los platos con pavo y expresan las razones por las que están agradecidos. La llegada del Día de Acción de Gracias marca el comienzo oficial de la temporada navideña, y es seguido por un mes de compras desenfrenadas, de consumo excesivo de deliciosos platillos, y de villancicos ininterrumpidos.

Pero entre la decoración diferente y las reuniones con la familia y amigos —sin contar todo lo demás— la muerte, las deudas, las congojas y las adversidades siguen siendo algo normal.

¿Debemos simplemente fingir una sonrisa y arreglárnoslas a duras penas en la temporada, cuando la tristeza nos golpee? ¿O hay otra manera, una que nos conecte con el gozo verdadero o, mejor todavía, con el corazón de Cristo?

El relato del evangelio en cuanto a la Última Cena, es una historia de Acción de Gracias. Jesús y sus amigos más íntimos estaban celebrando la Pascua, la liberación que había dado Dios a Israel. Aunque la ocasión era de gozo y la comida festiva, la tristeza estaba presente. Sin embargo, el Señor dio gracias. “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada” (Mr 14.23, 24). Horas antes de que Jesús derramara su sangre para declarar la victoria sobre la muerte, Él practicó la gratitud.

“Dar gracias” es eucharisteo en griego, la palabra de la cual se deriva “eucaristía” o “comunión”. E insertada en eucharisteo está charis, que significa “gracia”. Cuando venimos a la mesa de la Comunión, o de la Cena del Señor, estamos dando gracias por la sangre derramada de Cristo, el regalo de salvación lleno de gracia; y dentro de charis se encuentra su raíz, chara, que significa “gozo”. La gracia es la fuente del gozo. Y aquí viene lo sorprendente: el prefijo eu en griego significa “verdadero”. El gozo verdadero se encuentra en dar gracias por la gracia salvadora.

Cultivar cada día la gratitud es esencial para tener una vida abundante y gozosa en cualquier momento del año. Aquello por lo cual usted esté agradecido determinará lo que recordará alrededor de la mesa del Día de Acción de Gracias, y la manera cómo responderá a Dios cuando enfrente los sufrimientos de la vida.

Entonces, ¿por cuáles cosas está agradecido?

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