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Ejemplo de vida

Noé: Obediente y seco

Nada hacía pensar que se acercaba una tormenta. Sin embargo, como Noé le creyó a Dios, se preparó para el diluvio que Dios prometió. Seguramente sus amigos se burlaron de él, pero construyó el arca (Gn 6.9-22).

La obediencia es la piedra angular de nuestra fe en Dios. Así como la obediencia de Noé le trajo la bendición y la recompensa de Dios, la desobediencia de sus coetáneos los llevó a la destrucción. En el momento del diluvio, la salvación física de la humanidad recayó en Noé y en su disposición a ser usado por Dios.

El arca simplemente anticipaba la salvación eterna del pecado, la cual está a nuestro alcance por medio de Jesucristo. Así como la fe de Noé lo salvó a él y a su familia, también nuestra fe nos salva hoy. Somos salvos por gracia mediante la fe, no por buenas obras (Ef 2.8, 9). La construcción del arca no acercó a Noé más a Dios, pero sí su obediencia y su fe. El haberlo mantenido seco y salvo fue secundario.


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