Principio de vida: La voluntad de Dios
Dios no nos demanda que entendamos su voluntad, sino que la obedezcamos aunque nos parezca poco razonable.
Una de las realidades de la vida es que, a veces, Dios nos dará instrucciones que parecerán difíciles, injustas, poco razonables, e incluso un tanto absurdas. Nos retará a hacer cosas que nos harán sentir incapaces y vulnerables, y experimentaremos una intensa crisis de fe. Es la misma lucha que Moisés enfrentó en el Mar Rojo, que se le presentó a Josué ante los muros de Jericó, y que David afrontó en su batalla contra Goliat. La elección es clara, muy clara: O seguimos nuestra limitada perspectiva humana y nos alejamos del Señor derrotados, o confiamos en Él y hacemos lo que nos ha mandado, no importa lo ilógico que pueda parecer.
Dios ve el principio, el medio y el final de su situación; por tanto, la perspectiva de Él acerca de lo que nos ha llamado a hacer, es mucho más completa que la nuestra. ¿Se siente renuente a obedecer al Señor, porque le ha ordenado hacer algo con lo cual no se siente cómodo, o porque piensa que es ilógico? Recuerde que su responsabilidad no es entender la razón por la que Él le llama; su tarea, simplemente, es confiar en Dios y obedecerle.