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Maduro para cosechar

Preferir el ritmo de la naturaleza antes que el equilibrio perfecto

por Mark Buchanan

En junio pasado cumplí cincuenta años.

Lo que significa que he vivido cincuenta inviernos. Y cincuenta veranos. He vivido medio siglo de todas las cuatro estaciones del año, una después de la otra, aunque cada una ha sido diferente a su manera. He soportado inviernos tan fríos y sombríos que pensé que nada podría salir después con vida. Una vez, en el norte de Canadá donde pasé mi infancia, soportamos un febrero tan crudo, que el interior de nuestra casa, alrededor de las puertas y de las ventanas se formaron placas de hielo que teníamos que romper todos los días con cincel y martillo para evitar que nos encerraran.

Además he disfrutado de veranos tan encantadores, que he llegado a pensar que he muerto e ido al cielo. Una vez, en un pueblo de la costa meridional de Canadá al cual me había mudado cuando tenía dieciséis años, disfrutamos de un verano tan tropical que, durante cuarenta y dos días no se vio ni una sola nube en el inmenso cielo azul.

Sí, he experimentado primaveras pantanosas, tempestuosas, y frescas; también otoños muy fríos, muy calurosos, y borrascosos. Todo esto es tan común como dormir y comer, algo que no valdría la pena comentar. Entonces, ¿por qué lo estoy haciendo? Porque en los últimos años, he hecho un descubrimiento que ha sido trascendental para mi vida, especialmente en lo espiritual. Se trata de esto: Mi corazón también ha experimentado muchas estaciones. Solo que, hasta hace poco, casi no lo había notado. Yo lo atribuía a alguna otra cosa. Lo veía, pero no lo percibía.

Lo que cambió eso fue un fuerte invierno de mi alma. Uno de mis mejores amigos murió, y no sabía dónde estaba yo ni qué hacer. Estaba triste, asustado y muy solo. Quería dormir durante el día. Dejé de interesarme por las cosas que me importaban. Pasaba todo el tiempo pensando demasiado.

Intenté de todo para salir adelante. Dormí más, hice más ejercicio, comí menos azúcar, salí de paseo. Me sometí a ayuda psicológica. Tomé medicinas. Pero nada le puso fin a mi invierno. Nada alumbró su oscuridad ni aligeró su pesadez.

Pero surgió una lenta toma de conciencia: Todo tiene su tiempo (Ec 3.1-9). Así como la tierra conoce cuatro estaciones bien diferenciadas, también nuestros corazones lo hacen. Pero a diferencia de las estaciones de la tierra, las estaciones de nuestro corazón no vienen en un orden particular, sino con frecuencia sin avisar, y sin duración específica. De todos modos, nuestros corazones experimentan algo muy parecido a los ciclos estacionales.

Es importante saber esto.

¿Por qué razón? Porque en nuestra manera prevaleciente de medir la madurez espiritual, esperamos que los seguidores de Cristo estén produciendo fruto todo el tiempo. Que estén siempre de pie. Que marchen siempre adelante. En resumen, medimos la madurez espiritual por lo ocupados y alegres que estemos. A cuántos eventos asistimos. En cuantas actividades estamos involucrados. Cuántas conversiones hemos logrado. Y qué tan "apasionados" estamos con todo esto. Nuestro modelo de espiritualidad considera idéntico el amor a Cristo, al hacer mucho y hacerlo con emoción.

Pero, ¿es eso lo que quiso decir el Señor cuando dice que hemos de dar mucho fruto y glorificar a Dios? No lo creo. El fruto implica estaciones. Por tanto, si el dar mucho fruto es el llamado a todo cristiano, nuestros corazones necesitarán todas las estaciones para producirlo. Necesitarán el letargo invernal, la floreciente primavera, el calor del verano, y la madurez del otoño. Cada estación tiene sus bellezas peculiares y sus peligros. Cada estación está conectada de manera esencial con la producción de fruto; pero solo en una estación lo cosechamos realmente.

Esto ha cambiado casi todo para mí. En primer lugar, me ha dado mayor discernimiento. Estoy menos preocupado de convencerme a mí mismo, o a los demás, de que hagamos actividades que no concuerden con la estación de nuestros corazones. No planto flores en enero. No trasplanto arbustos en julio, ni podo árboles en mayo. No trato de cosechar mi manzano en junio. Estas actividades solo son útiles en las estaciones que les corresponden. Fuera de temporada, son inútiles. O definitivamente perjudiciales.

Durante años, se me escapó el evidente paralelismo que había entre esto y mi vida espiritual. Si mi corazón está en invierno, no es la estación para tratar de sembrar semilla nueva. Eso solo es echar a perder la semilla. El invierno es bueno para podar, pero no para injertar. Es bueno para trasplantar, pero no para fertilizar. Del mismo modo, la primavera no es la estación para haraganear. En la primavera hay una breve ventana de tiempo y la oportunidad de preparar el terreno y colaborar con lo que se forma en el interior de la tierra.

Para todo hay una estación. Veamos el caso de Juanita. Ella y su esposo Rafael siempre habían sido activos en la iglesia. Los padres de ambos fueron líderes de la congregación. Sus madres supervisaban juntas el ministerio de niños de la iglesia. Juanita y Rafael hicieron de todo en la iglesia: fueron miembros de consejos y juntas, dirigieron grupos de jóvenes y clases de adultos, organizaron reuniones en su casa, enseñaron estudios bíblicos, dirigieron la adoración. Diezmaban fielmente. Su casa era un centro de acogida para el grupo de jóvenes cuando sus hijos eran adolescentes. Parecían conocer a todo el mundo; parecían estar en todas partes. Siempre que buscábamos a alguien para dirigir algún proyecto nuevo, Rafael y Juanita eran los que venían a la mente.

Pero el otoño pasado, Rafael confesó reiteradas infidelidades que se remontaban desde el comienzo de su matrimonio. Juanita trató de recuperarse del golpe, pero no pudo. Rafael la abandonó.

Juanita ha estado aletargada desde entonces. Viene a la iglesia casi todos los domingos, pero se sienta sola, con la mira fija hacia delante con ojos sin expresión, y la boca inerte. Se marcha bruscamente, mientras se canta el último himno. Nunca canta, aunque con frecuencia cierra los ojos cuando todo el mundo lo hace, tambaleándose ligeramente.

Juanita está sentada en mi oficina porque ya no sabe quién es. Su identidad dependía de las actividades que realizaba. Y ahora no hace nada de eso. Me dice que no está segura de lo que cree. Oye a otras personas cantar los himnos que una vez ella y Rafael dirigieron desde el frente. Las palabras suenan extrañas para ella, suenan falsas.

"¿Por qué no tenemos un himno basado en el Salmo 88?", pregunta. "Ése si podría cantarlo yo".

El Salmo 88 es un salmo sombrío, escrito por los hijos de Coré durante un invierno emocional. Su triste tono no es aliviado por algún rayo de luz, alguna nota de esperanza. "Ahora sólo tengo amistad con las tinieblas" son sus palabras finales (v. 18 NVI). Enumera todas las maneras como Dios parece fallarnos, abandonarnos o castigarnos. Ilustra el terror y el pesar de una vida marcada por dolor abrumador.

Yo tampoco lo he escuchado como himno. Lo cual, ahora, pienso que es una lástima porque hay Juanitas en todas nuestras iglesias, tratando de entender quiénes son y dónde está Dios en sus tinieblas. Preguntándose si Dios conoce el lugar donde viven. Hay muchas personas que están en pleno invierno. Y no muchas de ellas saben que "todo tiene su tiempo". No muchas saben que esta estación está bien trillada, íntimamente trazada, y profundamente habitada por el Varón de Dolores, quien está extremadamente familiarizado con el sufrimiento (Is 53.3).

Soy ahora mejor pastor para Juanita, de lo que habría sido hace algunos años. Primero, porque mi invierno fue relativamente reciente, y porque puedo escucharla en maneras que no habría podido antes. Y aunque no sé lo que ella necesita, sé al menos lo que no necesita. No necesita palabras para levantarle la moral. No necesita una pastilla. No necesita hacer ninguna cosa más.

Ella necesita que le diga que para todo hay una estación. Este es su invierno. Algunas cosas se hacen solamente en el invierno, y otras no.

En la mayoría de los inviernos, yo podo mis árboles y mis arbustos, amontono los desechos en un hoyo y luego los quemo. El patio trasero de mi casa parece un bosque en ruinas. Pero me encanta su simplicidad, porque así, cuando venga la primavera, mis flores florecerán.

Si su corazón está en esta estación, es posible que, oculta en su desolación, haya una oportunidad fuera de lo común. Es posible que sea un buen momento para a podar el exceso de responsabilidades y actividades, a cambio de simplicidad. ¿Qué puede usted cortar y quemar, para luego utilizar y hacer al suelo más rico?

Cada estación tiene su ritmo.

Al haber revisado mi vida espiritual desde la perspectiva de las estaciones, he renunciado a un mito que tuve por mucho tiempo: la búsqueda del equilibrio. Perseguí estar exactamente en el medio durante años, sin poder conseguirlo nunca. Quería encontrar el balance perfecto entre el trabajo y la diversión, y entre el descanso y la familia. Pero cuando empecé a ver mi vida y mi fe desde la perspectiva de las estaciones, me di cuenta de cuán poco sentido tenía esta idea. Ninguna estación tiene equilibrio perfecto. Cada una es asimétrica de una u otra manera: o demasiado caliente o demasiado fría, demasiado húmeda o demasiado seca, demasiado exuberante o demasiado estéril, demasiado fangosa o demasiado reseca.

Las estaciones no requieren de equilibrio. Requieren de ritmo. Cada uno necesita de ritmo y de actividad para moverse a través de lo que se corresponde mejor con las exigencias de la estación, con sus límites, y con sus oportunidades. Así como la navegación en kayak requiere un ritmo diferente al del alpinismo y al del corte de la madera, también el invierno requiere un ritmo diferente al del otoño y al de la primavera.

El ritmo del invierno es la espera. El de la primavera, la preparación. El del verano, el disfrute. Y el del otoño, la cosecha. Mejor aun, a medida que avanzamos al ritmo de cada estación, encontramos a Cristo en medio de cada una de ellas. Pero lo mejor de todo es que Él nos encuentra a nosotros. Él camina con nosotros. Él nos habla. Él nos ama.

Para todo hay una estación. Pero, gracias a Dios, Jesús es el Hombre para todas las estaciones.

25 comments
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  • January 29, 2011 07:43 PM

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    Mi invierno es uno pero parece ser tres. Se me ha juntado todo y aun no se como. Estos inviermos son con mi vida espiritual , mi vida matrimonial y mi familia, necesito direccion de Dios. Este mensaje ha arrojado mucha luz a mi vida, que Dios le bendiga mucho!
  • January 28, 2011 12:17 PM

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    GRACIAS A DIOS POR ESTA PALABRA SIEMPRE ME PREGUNTE SI NOS CANSAMOS DE LO MISMO Y DE ESFORZARNOS DE AGRADAR AL HOMBRE SABIENDO QUE DIOS A PUESTO UN RITMO EN SU TIEMPO BENDICIONES GRACIAS
  • January 28, 2011 11:09 AM

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    ENTIENDO QUE HE PASAADO Y PASO POR MOMENTOS DE INVIERNO ESPIRITUAL, PERO SE TAMBIEN QUE DIOS ESTA CONMIGO SIEMPRE Y ME AYUDA. LE ´PIDO QUE ME SIGA DANDO FORTALEZAS PARA NO DESMAYAR EN MI FE. QUISIERA AYUDA EN ORACION PORQUE MI SITUACION ES QUE SOY CRISTIANO PERO MI ESPOSA ES INCONVERSA Y ALA TENGO FUERTES LUCHAS. GRACIAS DE CORAZON SINCERO POR ESTE MENSAJE. DIOS LE BENDIGA
  • January 26, 2011 02:41 PM

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    Gracias Dios porque tu pueblo no está solo..!
  • January 25, 2011 10:50 PM

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    es verdad no todo es color de rosa ni tampoco siembre todo será sombrio, habrán momento dulces y amargos, pero la seguridad en Cristo es que siempre estará a nuestro favor. Dios les bendiga por tan buena reflexión.
  • January 25, 2011 11:06 AM

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    GRACIAS POR ESAS PALABRAS DIOS,, QUE HE LEIDO Y ME HAS DADO/// ESO ES LO QUE QUERIA. SABER Y ENTENDER DE LAS ESTACONES EN MI VIDA.... HAY TIEMPO PARA CADA CADA ESTACION DE NUESTRA ALMA Y,, COMO TODA ESTACION NO DURA MAS QUE EL TIEMPO NECESARIO,, GRACIAS DIOS MIO..
  • January 24, 2011 12:14 AM

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    Gracias por el mensaje Dios lo bendiga
  • January 22, 2011 11:23 PM

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    Hermoso..... Gracias a Dios x su vida!!!!!
  • January 21, 2011 08:51 PM

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    LAS GRACIAS A DIOS Y A USTEDES POR COMPARTIR ESTE MENSAJE QUE ES DE MUCHA AYUDA PARA MUCHA GENTE NECESITADO ASI COMO YO POR ESO LES AGRADEZCO MUCHO POR LLEGAR ATRAVEZ DE MUCHOS MEDIOS SIN IMPORTAR LAS DISTANCIAS YO SOY SU FIEL SEGUIDOR DE SUS PROGRAMAS TANTO EN LA RADIO, EN LA TELEVISION Y EL INTERNET. QUE DIOS SIGA BENDICIENDO SU MINISTERIO. ATT. MIQUEAS FERNANDEZ- PERÚ.
  • January 21, 2011 06:59 AM

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    Muy buen articulo, profundo y bien explicado... Dios te bendiga y permita que sea leido por cada uno de los necesitados, para saciar la sed de nuestra vida y mente. amen
  • January 18, 2011 03:14 PM

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    no se porque razon al leer este imoportante articulo, no he dejado de llorar, he tratado de asimilar mi vida espiritual con mi matrimonio, el cual esta al borde porque mi pareja no acepta mi relacion con Dios, ni tampoco el que me ausente para ir a los servicios... ahora se que estoy atravesando el imvierno, pero pronto llegara la primavera... muchas gracias...
  • January 17, 2011 09:24 PM

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    Considero que de alguna manera los cristianos siempre necesitamos escuchar o leer un mensaje que lleva un poco de paz para la vida ajetreada y que nos permita saber que tal y como dice la palabra de Dios, debemos hacer lo que venga a nuestras manos conforme a nuestras fuerzas, también conforme al propósito de Dios para cada uno y en el tiempo que Él tiene para nosotros no en el nuestro ni en el de otros. Excelente artículo.
  • January 17, 2011 06:32 PM

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    gracias pastor siempre me gusta escuchar sus predicas y leo in contacto mi devocional y DIOS usa grandemente su vida para hablar las promesas de mi senor...entendi ahora q lei sobre las estaciones la situacion q estoy pasando de no querer hacer nada,pero he cultivado mi busqueda con jesus y su respuesta ha sido latente q el cuida de nosotros en cualquier situacion q estemos...y se q esta estacion me esta preperando para algo grande sacar lo viejo y dejar entrar lo nuevo...q vendra en el verano....gracias . DIOS bendiga grandemente su vida lo siga llenando de sabiduria divina y derrame su favor en su familia su ministerio y todo lo q haga...patricia vasquez
  • January 14, 2011 07:09 PM

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    Es estupenda la forma en que esplica usted este tema de las 4 estaciones comparandolas con las estaciones de nuestro corazon.
  • January 13, 2011 10:35 PM

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    Todo tiene su tiempo,no cabe duda que cuando Dios habla, habla.
    Amen.
  • January 13, 2011 04:14 PM

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    In touch magazine is exellent.
  • January 12, 2011 11:44 AM

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    excelente para mi
  • January 09, 2011 10:33 PM

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    muy buenO. cuesta volver a empezar y aprender a quererse.gracias.
  • January 07, 2011 07:12 PM

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    Bendito sea hermano, esta lectura me a echo reflexionar demasiado , me encuentro en un momento de invierno; pero afortundamente y gracias a Dios el tiempo de invierno esta acabando en mi vida...
  • January 05, 2011 10:04 PM

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    eso es correcto ,su comentario de su vida y las diferncia de las estaciones me asen sentir q no soi la unica q a pasado por estaciones dura y dificeles de entender pero q ahora puedo darle gracias a nuestro senor por esas pruebas porq de ellas mi fe se a fortalecido mas. toda la gloria y honra al rey de reyes
  • January 05, 2011 09:18 AM

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    Excelente apote, ya que paso por un inverno sombrio que en ocasiones parece acabar, pero en su debilidad toma fuerzas; mas en lo más profundo de mi corazon sed que Dios esta conmigo sacandome adelante. Muy bueno su aporte.
  • January 04, 2011 09:38 PM

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    gracias, este mensaje me confirmo. si creo que existe las cuatro estaciones en mi corazon y confirmo y Cristo esta conmigo en cada una de ellas.
  • January 03, 2011 03:57 PM

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    Que bendicion de revelacion!!!
  • January 02, 2011 03:41 PM

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    GRACIAS!!! ESAS PALABRAS ERAN TODO LO QUE NECESITABA ESCUCHAR PARA ENTENDER MI INVIERNO.
  • January 01, 2011 04:14 PM

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    que lindo mensaje ha edificado mi alma gracis hermano Dios le bendiga.

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