Las decisiones que tome no solo le afectarán a usted, sino también afectará a las vidas de otras personas

Junio 2012
Apreciado(a) colaborador(a):
¿Se ha puesto usted a pensar en las muchas decisiones que tiene que tomar cada día? Enfrenta centenares de ellas; algunas son triviales —como qué color de medias ponerse, o si comer una manzana o una pera en el almuerzo. Otras son mucho más importantes, tales como en qué universidad estudiar, o si aceptar un trabajo en otro estado. Se pueden tomar muchas decisiones sin pensarlo mucho, pero otras requieren mucha reflexión y oración.
Quizás ahora mismo tiene que tomar una decisión importante, y no sabe qué hacer. Al considerar todas las posibilidades y los resultados potenciales, quiere ser prudente y tomar la acción más apropiada. Pero, ¿qué puede hacer para asegurarse de que tomará la mejor decisión que honrará a Dios? ¿Cómo puede estar seguro de que está en el centro del plan del Señor para su vida?
Afortunadamente, como creyentes, tenemos la Palabra de Dios para guiarnos. El salmista escribió: “Lámpara es a mis pies tu Palabra, y lumbrera a mi camino” (Sal 119.105). Los principios bíblicos iluminan el camino, ayudándonos a hacer lo correcto siempre, a pesar de las muchas opciones que tengamos delante de nosotros.
Por ejemplo, cuando usted está manejando por una carretera a media noche observa la raya que la divide en dos, para asegurarse de que su automóvil se mantenga en el carril correcto. Mientras su auto se mantenga alineado con la raya del centro, usted sabrá dónde está. Así funciona la Biblia en la vida del creyente: una norma de conducta fija. Cuando uno vive de acuerdo con los principios bíblicos, se mantiene seguro dentro de la voluntad de Dios.
Usted puede estarse preguntando, por supuesto, qué pasa cuando vivimos fuera de los límites de la Palabra de Dios. Cuando tomamos decisiones basadas en nuestras preferencias, en vez de la verdad establecida y absoluta, no tenemos ninguna línea de referencia. Cuando nuestra situación cambia, cambian también nuestros valores y deseos. Como resultado, no tenemos una dirección verdadera para nuestra vida.
Vivir según las preferencias en vez de hacerlo por principios, es como estar conduciendo por una carretera a media noche y no tener luces. No hay una línea de referencia en el camino que nos ayude a guiarnos. No sabemos dónde estamos, y por eso nos dirigimos sin rumbo. Al final, nos encontraremos fuera del camino y dirigiéndonos al desastre.
Entonces, ¿cómo podemos asegurarnos de que hemos tomado la decisión correcta? ¿Cómo podemos alinear nuestras decisiones con los principios de la Palabra de Dios?
En primer lugar, decida vivir por la causa que es más grande que cualquier otra. El Padre celestial nos llama a vivir para Jesús, para su reino, y para dar testimonio de su salvación. Es así, porque lo que usted haga en obediencia a Él, perdurará (1 Co 3.13, 14). Él puede obrar por medio de su testimonio para atraer a otros a la vida eterna. Por consiguiente, las decisiones que tome no solo le afectarán a usted, sino que pueden también tener consecuencias en las vidas de otras personas. Entender la importancia de esto podrá ayudarle a mantenerse fiel al Señor en las decisiones que tome.
En segundo lugar, conozca bien lo que cree. Para alinear su vida con la Palabra de Dios, tiene que dedicar tiempo para estudiarla y preguntarle al Padre cómo aplicarla a su vida. El salmista proclamó: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. Bendito tú, oh Jehová; enséñame tus estatutos” (Sal 119.11, 12). La manera de mantenerse en el centro de la voluntad de Dios es comprender los principios no negociables de su fe.
En tercer lugar, espere conflictos. Si vive según los principios de la Palabra de Dios, no todo el mundo le entenderá (Mt 5.10, 11). De hecho, sus normas de conducta pueden hacer sentir incómodas a muchas personas, pero no se desanime: la única opinión que realmente importa es la del Señor. Si se somete a su voluntad, siempre recibirá bendiciones.
Finalmente, comprométase a vivir de acuerdo con los principios de la Palabra de Dios, sin importar el costo. En otras palabras, obedezca a Dios y deje las consecuencias en sus manos. Recuerde que su Padre Celestial es soberano, y que Él tiene control absoluto de todo lo que sucede en este mundo (Sal 103.19). Él es lo suficientemente poderoso, sabio y amoroso para ayudarle en cualquier circunstancia. Puede confiar en que el Señor le guiará de la mejor manera, y por eso debe a someterse a los principios que se encuentran en su Palabra.
Mantenerse en el camino de Dios es crucial. Recuerdo la manera en que el Padre celestial me enseñó esto hace algunos años. Había nevado, y yo estaba haciendo una larga caminata. Mientras caminaba, el camino iba cuesta arriba. Llegué a la cumbre de la colina y vi un grupo de álamos a lo lejos. Eran asombrosamente hermosos. Me detuve y miré la raya que había abajo, en el centro de la carretera, con montones de nieve a cada lado. Fue como si el Señor estuviera llamando mi atención, y diciéndome: “Debes andar en el centro de mi voluntad para tu vida. No te distraigas. Yo te llevaré a donde tienes que ir”.
Nunca olvidaré esta lección. Dios quiere que cada uno de nosotros viva diariamente con la certidumbre y la seguridad de su voluntad. Recuerde esto al tomar sus decisiones importantes hoy. Usted puede estar seguro de que ha elegido la opción más sabía y digna posible por haberse alineado con la verdad de la Sagrada Escritura. Decida vivir para Cristo, conozca bien lo que cree, espere conflictos y comprométase a vivir de acuerdo con los principios de la Palabra de Dios. Eso no solo le permitirá tomar decisiones más fácilmente, sino que también le dará la confianza de que hará lo mejor en cada situación.
Fraternalmente en Cristo,

Charles F. Stanley
P. D. Si desea saber más en cuanto a cómo mantenerse en el centro de la voluntad de Dios para su
vida, ruego a Dios que la revista En Contacto de este mes le sirva de estímulo. Que Dios le bendiga por
buscar la voluntad de Él y sus caminos.
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