La iglesia es el mejor lugar donde encontrar a las amistades que necesitamos para crecer en nuestra relación con Dios

Mayo 2012
Apreciado(a) colaborador(a):
¿Ha sentido alguna vez la necesidad de tener el apoyo y la compañía de otra persona? Le confieso que una de las cosas que más recuerdo de mi niñez, era llegar a una casa vacía después de la escuela. Estaba en el primer grado y todavía puedo ver en mi mente la llave grande y negra que estaba escondida debajo de un ladrillo del jardín; solamente mi madre y yo sabíamos que estaba allí.
Mi padre falleció cuando yo tenía apenas nueve meses de edad. Así que mi madre tenía que trabajar muchas horas cada día en una fábrica textil cerca de la casa, para ganar lo suficiente para mantenernos. Desde pequeño me enseñó a preparar tocino, huevos y pan tostado, de manera que pudiera ocuparme de mí mismo mientras ella estaba fuera.
Al darle vuelta a la llave para abrir la puerta, pensaba a menudo: Voy a estar completamente solo. Aunque sabía que mi madre se esforzaba por darme lo que yo necesitaba, todavía recuerdo ese terrible sentimiento de inseguridad al estar solo en la casa.
¿Se ha sentido usted así alguna vez, como si estuviera completamente solo en el mundo, sin nadie que le ayude? Eso es algo horrible de enfrentar. Tal vez se sintió así cuando era un niño como yo. O quizás ese tiempo de soledad le llegó más tarde en la vida. Puede ser que ahora mismo esté luchando para encontrar amigos, o para cultivar relaciones positivas y solidarias.
La verdad es que Dios nunca tuvo la intención de que nos sintiéramos solos en la vida. En realidad, ningún cristiano ha sido llamado a transitar solo el camino de la fe. El Padre celestial quiere que seamos parte de una comunidad donde podamos tener compañerismo con otras personas que conocen y aman a Dios, para que podamos ser alentados, aprender más de Él y crecer en la fe. Afortunadamente, el Señor nos da ese apoyo por medio de la iglesia local. Es el mejor lugar donde podemos encontrar las amistades estrechas y buenas que necesitamos que nos ayuden a seguir creciendo en nuestra relación con Dios y a vernos libres de nuestros sentimientos de soledad.
Estoy consciente de que es posible que a usted se le haga físicamente imposible asistir a la iglesia, o de que no haya en su comunidad una iglesia bíblicamente sólida. Pero, por lo general, involucrarse en una congregación local es sumamente importante para su vida como creyente. Es posible que se esté preguntando: ¿Por qué es la iglesia la respuesta de Dios a la soledad? ¿De qué manera nos inspira y nos edifica Él por medio del cuerpo de Cristo?
En primer lugar, debemos entender que Dios utiliza a otros creyentes para que nos mantengamos responsables moralmente, de modo que no nos apartemos de Él. Cuando pasamos tiempo con personas que están andando con el Señor, tendemos a acercarnos más a Él. Esto se debe a que las personas con quienes nos juntamos influencian nuestra manera de ver las situaciones y las circunstancias de nuestra vida. Como dice Proverbios 13.20: “El que anda con sabios, sabio será”.
Por otra parte, cuando el cristiano deja de tener compañerismo con otros creyentes, casi siempre se aleja del Padre celestial. Lejos del cuerpo de Cristo, estos creyentes tienen poco para contrarrestar los mensajes pecaminosos del mundo, y llegan a ser blancos fáciles del enemigo. Con el tiempo, la ausencia de apoyo de los demás cristianos afectará su vida espiritual, dejándole con sentimientos de lejanía y aislamiento. Por eso es tan importante que encontremos una iglesia donde podamos hacer una buena amistad con creyentes que nos inspiren y desafíen espiritualmente.
En segundo lugar, Dios nos da la oportunidad de utilizar nuestros talentos y de bendecir a otros por medio del cuerpo de Cristo. Es propio de la naturaleza humana que nos enfoquemos básicamente en nuestras propias necesidades, pero no es así como Dios quiere que vivamos. Fuimos creados para tener compañerismo y edificarnos mutuamente. Primera a los Corintios 12.7 dice: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho”. El Padre celestial nos ha creado para que nos sirvamos unos a otros, y para que compartamos las cargas mutuamente, a fin de que no nos rindamos a los sentimientos de soledad. También nos dio dones espirituales, tales como de administración, misericordia y enseñanza, para que los utilicemos en bien de la iglesia. Por consiguiente, tener participación en una congregación local nos da la plataforma para descubrir nuestros dones y usarlos para ayudar a los demás.
En tercer lugar, Dios nos da el compañerismo, la enseñanza y el apoyo que necesitamos, por medio de otros creyentes. Todos tendremos momentos en la vida en los que necesitaremos las oraciones, el consejo y el estímulo —e incluso la ayuda práctica— de otras personas. Es por eso que Hebreos 10.24, 25 nos amonesta: “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. Debemos comenzar a cultivar relaciones buenas y positivas ahora mismo, para tenerlas con nosotros en nuestros momentos de necesidad.
Por tanto, permítame que le haga estas preguntas: ¿Está usted ansiando relacionarse con personas que le amen y apoyen? ¿Desea tener personas que le animen y ayuden a crecer en su fe? Si es así, acepte el gran regalo que le ha dado el Padre celestial en el cuerpo de Cristo. La iglesia es, sin duda, el mejor lugar para encontrar amistades que le guardarán de alejarse del Señor, que le darán la oportunidad de desarrollarse y utilizar sus dones espirituales, y que le sostendrán en sus momentos de necesidad. Si no asiste regularmente a una iglesia, le animo a buscar una congregación bíblicamente sólida lo más pronto posible. Al experimentar usted un compañerismo verdadero centrado en Cristo, con toda seguridad profundizará su relación con nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
Fraternalmente en Cristo,

Charles F. Stanley
P. D. Gracias por ayudar a Ministerios En Contacto (In Touch Ministries) a compartir el evangelio en este país y alrededor del mundo. Que el Señor supla cada necesidad de su corazón por buscar, escuchar y obedecer la voluntad de Él.
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