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Equipado para la batalla

Para ganar una guerra, hay que reconocer que se está en ella.

por Charles F. Stanley

Jesús nunca nos dijo que la vida cristiana sería fácil. De hecho, nos advirtió lo contrario. En Juan 16.33, Él aseveró solemnemente: “En el mundo tendréis aflicción”. La historia de la iglesia y el testimonio de nuestras vidas muestran que esto es así.

Cada mañana, cuando usted y yo nos despertamos, estamos en una guerra. Muchos creyentes simplemente no toman en serio esta realidad. Sin embargo, cuando hablamos de guerra espiritual debemos recordar que cada día vivimos en medio de una batalla real y personal que debemos enfrentar.

No reconocerlo resulta en una derrota constante y dolorosa. Los cristianos nos sentimos confundidos y desmoralizados, porque no entendemos por qué seguimos fracasando espiritualmente. Justo cuando creemos que hemos vencido algo, esto se yergue de nuevo para derrotarnos.

Tomados desprevenidos

Una de las principales razones por la que los creyentes son derrotados, es porque el enemigo los toma totalmente desprevenidos. Estos creyentes simplemente pasan sus días sin darse cuenta de la guerra que se libra en sus vidas. Al mismo tiempo, cuestionan la Palabra de Dios, diciendo: “Señor, si este Libro es todo lo que dices que es, y si el evangelio es tan poderoso como has prometido, ¿porqué, entonces, no está funcionando en mi vida?”

El problema no es que a la Palabra de Dios le falta poder, sino que muchas veces no reconocemos la intensa batalla espiritual que hay alrededor de nosotros. Estamos en guerra, y es una lucha por nuestras vidas, no nuestra vida física, sino por nuestra vida espiritual. La única manera de sobrevivir a este conflicto es preparándose para la batalla.

Reconocer al enemigo

En Efesios 6.10-18, el apóstol Pablo nos dice que nos preparemos vistiéndonos “de toda la armadura de Dios”. Al pensar en cómo prepararnos, debemos comenzar sabiendo contra quién estamos luchando. Pablo identifica perfectamente al enemigo en Efesios 6.12: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Pablo está diciendo aquí que nuestro enemigo es el diablo y todos sus perversos ángeles —todas sus huestes demoníacas— que actúan en contra de nosotros cada día.

¿Qué es lo que quiere el diablo? Su objetivo principal es hacernos dudar de la verdad de las Escrituras. Quiere que los intereses mundanos desvíen nuestra atención de las cosas de Dios. Quiere lograr este objetivo y cualquier otra cosa que haga inefectivo nuestro testimonio y servicio al Señor. Si llegamos a ese punto de inefectividad espiritual, nos convertimos en unos soldados del reino inútiles y derrotados.

En segundo lugar, debemos reconocer la situación. Muchos cristianos sinceros oyen la palabra “guerra” y la rechazan, diciendo: “Este asunto de armas y de guerra parece tan opuesto a Dios. Creo en la paz, y por eso no creo que la Biblia hable, en realidad, de una batalla”.

Conscientes de que estamos llamados a ser pacificadores (Stg 3.18), veamos honestamente lo que dice la Biblia en cuanto a la guerra espiritual. Al escribir a su discípulo Timoteo, Pablo le dice que él es, en realidad, un “soldado de Jesucristo” (2 Ti 2.3, 4). Asimismo, en 2 Corintios 10.4, Pablo se refiere a “las armas de nuestra milicia” en medio de una batalla espiritual.

Pablo estaba, sin duda, familiarizado con el lenguaje de la guerra. Como ciudadano romano del primer siglo d.C., debió haber sido testigo de mucha actividad militar. Además, él mismo fue a menudo una víctima de los caprichos de las autoridades romanas. Debemos creer que, por la inspiración del Espíritu Santo, Pablo tuvo mucho cuidado en cuanto a las palabras que utilizaba al describir nuestra condición espiritual. Cuando eligió términos como “guerra”, “armas” y “soldado”, no cabe duda de que entendía que todos estamos en medio de una gran guerra, no de la carne, sino del espíritu.

En tercer lugar, tenemos que estar vestidos debidamente para la batalla. Piense en cómo se viste usted cada mañana. Todos elegimos una ropa adecuada al día. Si voy a la iglesia el domingo, me visto de traje y corbata. Si voy a pescar, me pongo unos viejos pantalones sucios y una camisa, y no me importa mojarme. Si voy a fotografiar una montaña cubierta de nieve, me pondré una chaqueta contra el frío, con bolsillos para accesorios de cámara. Y, si voy a una batalla, tendré que ponerme, desde luego, mi armadura.

Ponerse la armadura

Cuando Pablo dice en Efesios 6.11 “vestíos de toda la armadura de Dios”, quiere decir exactamente eso: tenemos que ponernos siempre cada pieza de ese equipo de una manera deliberada y meticulosa. Si entramos al campo de batalla sin protección, nos convertimos en blanco fácil del ataque del enemigo.

Por tanto, miremos cada pieza que aparece en Efesios 6.13-17, para ver lo que hace y cómo podemos ponérnosla. Yo sugeriría que nos pongamos una pieza a la vez, de arriba abajo. Esto es lo que yo hago todas las mañanas. Examino cada pieza de la armadura, y me recuerdo a mí mismo su propósito tan pronto como salgo de la cama.

Imagine, primero, un hermoso casco, y piense que se lo pone en la cabeza, mientras dice: “Señor, elijo ponerme el yelmo de la salvación hoy para proteger mi mente. Quiero pensar sólo lo que tú pienses, Señor. Quiero darte las gracias, porque cada vez que Satanás me envíe uno de sus pensamientos, este yelmo de la salvación protegerá mi mente”.

Hay que recordar que la batalla comienza en nuestra mente; ésta es la zona de combate de Satanás. La batalla puede deslizarse después hacia nuestras emociones y acciones, pero siempre comienza con nuestros pensamientos. Por consiguiente, nuestra mente debe ser protegida todo el tiempo.

Imagine, después, una gran pieza de armadura corporal, y diga: “Señor, elijo ponerme la coraza de justicia que proteja mis emociones. Quiero sentir sólo lo que tú sientes. No permitas que reaccione de acuerdo con mis emociones, sino que responda basado en la verdad que hay en mi mente”. Esto es importante, porque muchísimas personas están a merced del temor, de la ansiedad, de las tentaciones o de otras influencias negativas. Si usted permite que le dirijan donde ellas quieren, su vida espiritual experimentará una derrota total.

En tercer lugar, cíñase el cinturón de la verdad, y diga: “Señor, elijo ponerme la verdad, porque anhelo permanecer centrado en tu Palabra. Quiero vivir en la verdad, andar en la verdad, y dar testimonio de la verdad”. Cuando estamos familiarizados íntimamente con las Escrituras, no podemos ser engañados por las mentiras de Satanás. Las falsas enseñanzas son desechadas cuando sometemos al filtro de las Escrituras todo lo que oímos.

En cuarto lugar, piense en sus pies y ore, diciendo: “Señor, elijo ponerme el calzado de la paz. Dondequiera que vaya hoy, quiero ser un pacificador. Quiero que mis pisadas sean evidencia de la paz que tengo en el Espíritu Santo”. El calzado de los soldados romanos tenía largas púas debajo de las suelas para ayudarles a plantar sus pies firmemente en el suelo. Del mismo modo, nosotros podemos, con el calzado de la paz, afianzar confiadamente nuestros pies sobre la base de Jesucristo.

En quinto lugar, imagine ese gigante escudo romano, del tamaño de una puerta, y diga: “Señor, tomo el escudo de la fe. Quiero darte las gracias porque, no importa cuántos dardos encendidos me lance el enemigo hoy, no importa cuántas pruebas o tentaciones pueden venir, puedo estar a salvo detrás de la enorme protección de la fe”. Recuerde que la fe es una fuerza poderosa que marca la diferencia entre el fracaso y el éxito, entre la amarga derrota y la victoria.

Por último, rodee sus dedos con la Palabra de Dios, y diga: “Señor, elijo tomar la espada del Espíritu, tu santa Palabra. Padre, gracias por esta arma espiritual que penetra tan profundamente para hacer que haya convicción y arrepentimiento”. La Biblia, nuestra única arma, es a la vez defensiva y ofensiva. Nos permite desviar los golpes del enemigo, y traspasa el corazón del hombre pecador. La victoria depende de tomar la Escritura y saber bien cómo usarla.

Cubierto por la fe

Ahora bien, ¿cómo ponerse esta armadura? Por la fe. Aunque usted no pueda ver físicamente el aparejo para la batalla, puede tener la confianza de que Dios le cubrirá totalmente con su poder y con su presencia al lanzarse cada día a un mundo tenebroso.

El peligro que debemos evitar, es la creencia de que podemos elegir qué piezas de la armadura necesitamos para cada día. ¿Iría un soldado a la batalla equipado a medias? ¡Por supuesto que no! Él sabe que cada detalle es vital para su supervivencia. Del mismo modo, si nos falta alguna pieza cuando entramos en nuestro campo de batalla espiritual, Satanás atacará con toda seguridad esa área débil desprotegida. Es por eso que Pablo nos manda específicamente a que nos pongamos toda la armadura de Dios.

Lamentablemente, la armadura de Dios es una verdad espiritual que muchos creyentes no aprecian, o simplemente no toman con seriedad en absoluto. Quiero retarle, entonces, a vestirse deliberadamente para la batalla espiritual que enfrentará cada día. Dios nos ha proporcionado el equipo; lo único que tenemos que hacer es ponérnoslo.

Usted está yendo a una batalla hoy. ¿Está equipado para la misma?

11 comments
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  • February 22, 2012 07:04 PM

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    GRACIAS MIL GRACIAS AL SEÑOR TODO PODEROSO POR ESTE MENSAJE, HOY HA SIDO UNO DE LOS DÍAS MÁS DIFÍCILES QUE HE TENIDO QUE PASAR, PORQUE DESDE HACE 6 MESES UN ENORME DOLOR LLEGÓ A NUESTRO HOGAR, SOMOS SOLO MI AMADO ESPOSO Y YO, PUES DIOS NO HA PERMITIDO QUE TENGAMOS HIJOS HASTA HOY, PERO MANTENEMOS LA ESPERANZA DE QUE PUEDAN VENIR. HOY SE QUE LA PRUEBA POR LA QUE ESTAMOS ATRAVESANDO OBRARÁ EN NOSOTROS UN MEJOR Y MÁS FORTALECIDO MATRIMONIO, Y A PESAR DE TODAS LAS ARTIMAÑAS DE SATANAS DIOS NOS ESTA DESDE YA DANDO LA VICTORIA. PERO LO QUE ME LLENA DE PAZ Y GOZO ES SABER QUE AUNQUE EN EL MUNDO TENDREMOS AFLICCIÓN, TAMBIÉN DIOS SIGUE SIENDO EL MISMO DE AYER, HOY Y POR LA ETERNIDAD. ORO POR AQUELLOS QUE ESTÁN PASANDO POR GRANDES AFLICCIONES FÍSICAS, EMOCIONALES, ESPIRITUALES, FAMILIARES O DE CUALQUIER ÍNDOLE Y ESPERO VOLVR A ESCRIBIR CONTÁNDOLES LO QUE DIOS HARÁ EN NOSOTROS PARA GLORIA Y HONRA DE SU SANTO NOMBRE EN CRISTO JESÚS. HERMANO STANLEY QUE DIOS LE BENDIGA SOBREMANERA PORQUE ÉL LE HA ESTADO USANDO COMO INSTRUMENTO DE RESTAURACIÓN EN NUESTRA VIDA.
  • September 28, 2011 10:44 AM

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    ñor xfabor mantengame en oracion ultimamente el enemigo ha estado bombardiandome pero yo me he conciderado una gerrera de Jesucristo Amen.muy bonito mensaje sigue adelante en el nombre de Jesus .de Elizabeth garcia.
  • September 28, 2011 09:43 AM

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    Muchas gracias Dr. Stanley por compartir esto. Gracias a Dios por haber puesto esta palabra en usted para poder edificar a otros. Nunca hube tomado tomado en cuenta la armadura de Dios para vencer las tentaciones, pero de ahora en adelante se que no puedo vivir sin ella hasta el día en que mi cuerpo sea glorificado cuando Cristo venga a levantar a su Iglesia.
  • September 28, 2011 09:19 AM

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    Amen, amen, amen
  • September 27, 2011 10:41 PM

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    Bella reflexion! Dios les bendiga y les siga iluminando con su palabra, yo recibo toda la armadura, en el nombre del señor Jesus.
  • November 09, 2010 02:30 PM

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    Gracias por este articulo que nos prepara como verdaderos cristianos
  • October 28, 2010 08:55 PM

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    Gracias a Dios y a Ud, Dr. Stanley, por describir con sencillez la importancia de estar bien equipados,
    yo, a la verdad lo comprendia de otra manera, pero, hoy me ha sido explicado con gran precision y
    exactitud que será fácil de recordarmela al vestirme de ella diariamente, Muchas Gracias! Dios lo conti-
    nue bendiciendo ricamente.
  • October 27, 2010 03:09 PM

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    Gracias a Dios por esta esenanza!
  • October 27, 2010 02:19 AM

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    Gracias por compartir con el publico essta informacion tan valiosa, estoy totalmente de acuerdo.
  • October 26, 2010 08:32 AM

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    En verdad ya no quiero ser blanco del enemigo,quiero pelear la buena Batalla, me pondre la armadura completa y no a medias.
    sinceramente Madeline Garcia desde Fremont Ca, Que Dios los sigua usando Grandemente.
  • October 26, 2010 08:06 AM

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    gracias pastor por estas palabras son muy necesaria para el cuerpo de cristo lo amo y lo bendio en el nommbre de Jesus nuestro Salvador

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