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Déjame que te cuente de la vez que…

El valor de las historias de la familia

por LEANNE BENFIELD MARTIN

CUÉNTAME UNA HISTORIA de cuando eras joven, mamá". Madeline, mi hija, quería escuchar acerca de lo divertido que era para mí jugar a los policías y ladrones con mi amigo de la infancia, Johnny. O de lo mucho que me costó aprender a leer. O de cómo más tarde aprendí a ser amiga de varias chicas, en vez de tener solamente una mejor amiga.

Años atrás, yo también le pedía con frecuencia a mi madre que hiciera lo mismo. "Cuéntame una historia acerca de tu infancia", le decía. Como buena narradora de cuentos, ella podía describir lo que fue criarse en un pueblo, lo que me hacía anhelar estar allá también. Me encantaba escuchar las historias de nuestra familia, porque eso me daba un sentido de quiénes eran y de cómo pertenecía yo a ella.

En todo el Antiguo Testamento, Dios ordenó a los israelitas que contaran historias a sus hijos —historias sobre su fidelidad a lo largo de las generaciones. Quería que recordaran lo que Él había hecho por ellos, y que entendieran que ellos eran su pueblo, apartado de las naciones paganas que habían a su alrededor. Quería que lo conocieran y lo amaran por ser Él quien era.

Recordar y contar

A pesar de las nueve plagas que habían devastado ya a Egipto, Faraón dijo no por décima vez al llamado de Jehová de que pusiera en libertad a su pueblo. Por tanto, Dios dio a los israelitas instrucciones específicas en cuanto a cómo podían salvar sus vidas de la última plaga. Fue un momento crucial en su historia, ya que pronto dejarían atrás su esclavitud —y conmemorarían de allí en adelante ese día como una fiesta para Él. Para que, cuando sus hijos y las generaciones futuras les preguntaran cuál era el significado de esa ceremonia, les contaran la historia de la Pascua y de cómo el Señor los había rescatado (Éx 12.26, 27).

Más tarde, cuando su pueblo estaba a punto de entrar finalmente en la Tierra Prometida, Dios les dijo otra vez que recordaran y transmitieran las historias de su fidelidad. Él dividió al río Jordán (tal como había dividido al Mar Rojo años antes), y ordenó al representante de cada una de las doce tribus, que tomara una piedra del lecho del río y construyera un altar en la orilla. Para que cuando sus hijos preguntaran más tarde qué significaba el monumento, contarán la historia del milagro que hizo Dios en favor de ellos (Jos 4.6, 7).

Inspirados por esta historia, mi hermana Donna y su esposo comenzaron a reunir piedras. Pocos años después, ella y su pequeña hija amontonaron las piedras en diferentes materos del jardín. Cuando Leah le preguntó para qué eran las piedras, Donna le contó la historia bíblica, y le dijo. "Este montón aquí es para dar gracias a Dios por haberte curado de las convulsiones; este otro es para recordar cómo Dios cuidó de nosotros cuando papá estuvo desempleado. Nuestras piedras son como un diario personal sin palabras".

"¡Chévere!", dijo Leah. "Las llamaremos nuestras ‘Piedras recordatorias".

Hace poco le conté a mi hija Madeline que, antes de que ella naciera, Dios nos había bendecido a su padre y a mí con un bebé que murió al tener yo un aborto espontáneo. Sorprendida y admirada de tener un hermano en el cielo, Madeline me ayudó a elegir un nombre para el bebé, lo que yo no había hecho antes. Recordar ese bebé me hizo dar gracias a Dios de nuevo por mis dos hijos.

Cuando Madeline sea un poco mayor, le contaré la historia de cómo Dios se ocupó de nosotras durante los difíciles años en que fui madre soltera. Su padrastro le hablará de los años que estuvo alejado de Dios, y de cómo lo atrajo de nuevo a Él. Historias como éstas ponen de manifiesto el amor y la fidelidad de Dios para con nuestra familia.

Reír y aprender

Las historias de la familia pueden ser instructivas. Por las anécdotas de mis padres, aprendí cómo es la amistad verdadera; cómo estar satisfechos con lo que tenemos; cómo estar agradecidos por las cosas pequeñas, cómo cultivar tomates en el verano; cómo ser un buen vecino; cómo seguir adelante aun en medio de grandes pérdidas.

Pero además aprendí lecciones chistosas como no lanzarme del techo de un granero, ni colgar las piyamas de los postes de luz aunque mi hermana me invite a hacerlo (¡por razones muy obvias!). Mi amigo Don también creció escuchando historias divertidas de su familia. Una de sus favoritas era acerca del día cuando una serpiente se arrastró dentro del pantalón de su tío abuelo, el hombre "terminó quedando en cueros delante de Dios y de todo el mundo en la plantación de algodón". Al recordar esto, Don dice que su familia se reía de lo lindo recordando esta anécdota.

Mi amiga Laurie dice: "En nuestra familia solemos contar muchas de esas historias tanto como sea posible. Es parte de lo que significa estar juntos". En Deuteronomio 6.7, Dios dice a los israelitas que enseñaran sus mandamientos a sus hijos estando en casa, andando por el camino, en la noche, y en la mañana. Nosotros podemos, igualmente, contar historias sobre la familia en cualquier momento, ya sea en el automóvil, en la mesa, durante las tareas rutinarias, o al acostarnos. Contar a nuestros hijos historias del pasado puede enriquecer su presente y ayudarles a moldear su futuro. Es tan fácil como decir: "Déjame que te cuente de la vez que…"

7 comments
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  • January 31, 2011 12:46 AM

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    En este dia , quiero pedirle a nuestro Dios bendiga este ministerio, al doctor Charles Stanley y a todas las personas que colaboran en el ,pues se , que muchas personas ,les pasa lo que a mi , este es un buen tiempo ,aprendemos y somos bendecidos Halide.
  • January 30, 2011 07:11 PM

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    el recordar de que manera Jehova saco a su pueblo, me hace meditar dia a dia, Del gran amor de Dios para cada uno de nosotros,
    y recordar los consejos sabios de esos hombres maravillosos que Dios uso para que nos hablaran y nos instruyeran, podemos decir GRACIAS MMI DIOS POR TENER MISERICORDIA DE NOSOTROS.
    BENDICIONES SARA
  • January 13, 2011 07:00 AM

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    Bueno veo lo importante que es recordar momento felices hasta llore y me dio mas animo de poder practicar con mis niños y que podamos estar mas unido ya que mi pareja nunca tiempo para mi ni para los niños me siento padre y madre y aveces no le puedo atender como quisiera hago lo que puedo los atiendo a tiempo completo en todo yo sola y hay momento que me estreso tengo 4 niños uno de 14 de 6 y otro de2 años y una beba de un mes. siempre en mis oraciones le pido a dios que me ayude a criarlo corregirlo y que me de estrategia. y lo que publicaron me dieron idea de como compartir mas con mis preciosos hijos gracias mucha gracias


    eso
  • January 12, 2011 08:43 AM

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    que bueno y cierto a la vez. tengo anos haciendo esto con mis hijos y al segundo, principalmente, le encanta. deberia fomentarse este buen habito.
  • January 06, 2011 05:35 PM

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    Dios lo bendiga y lo siga guiando con mensajes que lleguan al corazón
  • January 05, 2011 03:14 PM

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    gracias...gracias por enseñarme a hacer lo que no he hecho con mis hijos..Dios les bendiga mas.
  • January 03, 2011 05:42 PM

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    LA VERDAD QUE ES DE MUCHA BENDICION TENER UNA PAGINA DONDE PODEMOS ACCEDER Y FORTALECERNOS, EN LA PROMESAS Y SU FIDELIDAD DEL SEÑOR. GRACIAS POR ESAS HISTORIAS DE FAMILIA
    MIRTHA.

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