Leer | SALMO 25.4, 5
Marzo 19, 2012
Cuando usted enfrente una decisión, ya sea grande o pequeña, es importante que espere la dirección y el tiempo de Dios. Y aunque pueda sonar paradójico, hay tres maneras de tener un papel activo en ese proceso mientras esperamos.
Primero, debemos examinar nuestro corazón, y pedirle al Espíritu Santo que nos indique cualquier cosa que no esté bien. Si Él trae algo a la luz, es importante ocuparse de ese pecado de inmediato, confesándolo y arrepintiéndonos. A veces, dejamos esto a un lado porque la decisión inminente parece nuestra principal preocupación. Pero no podremos tener respuesta de Dios ni recibir su bendición completa hasta que nos ocupemos del pecado.
Segundo, debemos escuchar con paciencia y atención la aprobación del Señor. Esperar puede ser difícil, sobre todo cuando las emociones o la lógica nos llevan a preferir una decisión.
Tercero, la respuesta a nuestra oración exige nuestra participación. Por ejemplo, cuando las personas me dicen que no tienen trabajo y que están confiando en que Dios se los dará, quiero saber siempre si están buscando activamente un empleo. Algunos no lo están, simplemente están orando. Tenemos la responsabilidad no solo de presentar a Dios nuestras peticiones y buscar su dirección, sino también de participar activamente en el proceso.
La oración es un hermoso privilegio que el Padre celestial da a sus hijos. Él desea conducirnos a una vida de abundancia. Debemos tomar parte activa en la búsqueda de su voluntad, y escuchar su voz. Si obedecemos la dirección del Espíritu Santo, veremos todo lo que el Señor tiene para nosotros.