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Dejemos que Jesús sea Él mismo


Después de 2.000 años, muchos creyentes todavía no han descubierto al verdadero Jesús. El autor John Eldredge nos da un consejo

Por Erin Gieschen

Piense en las personas a las que ama profundamente, por las que se siente inspirado y por las que haría cualquier cosa. No ama solamente partes de ellas. Quiere tener una relación verdadera. Por tanto, el amor le obliga a aceptarlas en su totalidad. Al fin y al cabo, usted quiere que ellas sigan siendo siempre las mismas.

Nosotros, por lo general, tratamos a Dios de una manera diferente al decirle cómo puede o no actuar. E  interpretamos sus intenciones, en vez de dejar que nos muestre quién es Él.

La primera vez que se le preguntó a Dios cuál era su nombre, Él dijo: “Yo soy” (Éx 3.14). Él es simple e infinitamente, Él mismo. Y en la persona del Señor Jesús, ha invitado a todo el mundo a que lleguen a conocerle personalmente. Esta realidad llevó  al autor John Eldredge a escribir su más reciente libro, Admirable Forajido, sobre la singular hermosura de la frecuentemente inadvertida personalidad de Cristo y su poder para transformarnos.

En Contacto: Usted señala algo que se supone que está muy claro para un creyente: que cuando vemos la personalidad de Jesús en los evangelios, estamos viendo la personalidad de Dios. Sin embargo, hay una gran desconexión entre lo que la Biblia nos muestra, y la forma como nos relacionamos normalmente con Él. ¿A qué cree usted que se debe esto?

John Eldredge: Hebreos 1.3 (NVI) dice: “El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es”. Fue por eso que Jesús vino a encarnarse, a vivir delante de nosotros. Él dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn 14.9). Y “Yo y el Padre uno somos” (Jn 10.30). Si Él es “el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (He 13.8), entonces su personalidad no ha cambiado.

Lo sorprendente acerca de Jesús de Nazaret es lo específico que es. “Dios” puede ser un término general; la gente tiene toda clase de ideas acerca del significado de la palabra “Dios”. Pero cuando usted busca a Jesús, se encuentra con el Dios encarnado. “Dios” puede ser consolador pero distante; “Dios” puede ser discreto. Pero Jesús es como el león Aslan [de Las Crónicas de Narnia, de C. S. Lewis] —se acerca sin ninguna discreción.

Pero tengamos también en cuenta que conocer a Jesucristo como Él es realmente, es lo más grande que le puede suceder a una persona en la vida. ¿Creemos que el enemigo va a permitir que eso suceda, sin ninguna resistencia? De ninguna manera. A lo largo de los siglos, su principal tarea ha sido evitar que se conozca al Jesús verdadero. El enemigo trató de paralizar a la iglesia primitiva, pero no pudo. Así pues, trató de infiltrarse en ella con una falsificación. Cuando se quiere destruir una economía, se inunda al mercado con billetes falsos, porque eso devalúa a la moneda. De la misma manera, necesitamos entender la historia de la iglesia para damos cuenta de cómo el enemigo ha utilizado un espíritu religioso falsificado —1 Juan 4.6 lo llama el espíritu de error—  para dar una falsa impresión de Jesús. Y eso ha sido mucho más efectivo para estorbar la fe verdadera en las personas, que cualquier clase de argumentación que niegue la existencia de Dios.

Quizás proyectamos nuestras ideas distorsionadas acerca de Dios cuando leemos la Biblia, y por eso interpretamos mal las palabras y las acciones de Jesús.

Hemos sido ingenuos, hemos pensado que conocer a Dios es una cosa que sucede normalmente, como el despertarse por la mañana. Pero no es así. Hay que luchar para lograrlo. Si lo más importante en la vida es conocer al Señor Jesús, ¿qué tan dedicado a impedir eso cree usted que está el diablo? Es por eso que creo que, cuando leemos la Biblia, tenemos que quitar un montón de niebla para que las Sagradas Escrituras puedan hablarnos, como es el propósito de Dios.

EC: La Biblia nos muestran que Jesús asombraba constantemente a las personas que lo conocían. ¿Cuáles son algunos de los rasgos de su personalidad que cambiarían nuestra relación con Él, y cómo entenderíamos su obra en nuestras vidas, si tuviéramos que reconocer y abrazar esos rasgos?

Su personalidad problemática. Durante demasiado tiempo hemos presentado a Jesús como benévolo y misericordioso, pero Jesús era radicalmente problemático. No ofensivo, pero sí desconcertante y muy inquietante. Tuvo el valor de decir cosas que nosotros nunca diríamos. El amor no es siempre como la tarjeta que enviamos a un enfermo expresándole nuestro deseo de que se mejore; a veces es una intervención. A veces, el amor requiere impedir con firmeza que un conductor ebrio conduzca a su casa.

Al leer los Evangelios, una de las cosas más útiles que puede recordar es ésta: Estoy viendo al amor en acción. Así es como es el amor. Por eso, cuando Jesús limpia el templo con un arma que Él mismo hace, y saca a hombres y animales de allí, está expresando amor. El amor es impetuoso y protector. Usted ve a Jesús con el joven rico —el amor es admirablemente astuto. Lo ve con fariseos —el amor es intolerante con la hipocresía religiosa. Jesús nos da una imagen mucho más poderosa de amor.

Su apego a la verdad. Es que Jesús es fiel a sí mismo. ¿Cuánto de lo que hacemos está motivado por el temor al hombre? Ser totalmente libres de la falsa culpa, de la presión y de las falsas lealtades sería absolutamente extraordinario. Esto es lo que da a Jesús la capacidad de decir cosas tan sorprendentemente sinceras a la gente. Es lo que le permite ser tan provocador. Este es el secreto de su capacidad para manejar la alabanza y el desprecio. Ni el éxito ni la oposición tienen poder sobre Él. Un día, las multitudes lo aman; el siguiente, están pidiendo a gritos su crucifixión. Jesús es el mismo hombre a lo largo de la tempestad. Jesús es libre del temor al hombre.

Su sagacidad. ¿Interpretamos sus acciones en nuestra vida como parte de un plan sagaz? En la respuesta tardía a nuestra oración, ¿hay algo admirable en cuanto al tiempo que Él contesta? ¿Nos ayudaría a serenarnos, si pensáramos así? Cuando Él responde nuestras oraciones con un “No”, ¿lo vemos salvándonos de un peligro insospechado?

El año pasado, planificamos un importante evento de hombres en Sudáfrica. Entonces el Señor Jesús nos dijo que lo pospusiéramos, lo que era vergonzoso y un poco desconcertante. Sin embargo, cuando llegó el mes para el cual lo habíamos planificado, lo entendimos. Un miembro de nuestro equipo fue sometido a quimioterapia; otro acababa de perder a su hermano; otro estaba preparando la boda de su hija; y yo, personalmente, estaba exhausto. No podríamos haberlo realizado; Jesús nos salvó. Cuando reconocemos su sagacidad, confiamos en Él mucho más por las maneras como nos guía.

No vemos la sagacidad de Jesús, porque nos aferramos a nuestra ingenua visión del mundo. Simplemente queremos que la vida sea fácil. No queremos enfrentar al mal; por tanto, pretendemos que no tenemos que hacerlo. De acuerdo con Lucas 16.1-9, a Jesús le impresiona más la sagacidad de “los hijos de este siglo”, que la ingenuidad tan común a “los hijos de luz”. Pero Él nos exhorta, diciendo: “Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas” (v. 9).

Su hermosura y humildad. Comencemos por la encarnación —el Verbo se hizo carne (Jn 1.14). La humildad de este acto, de Dios hecho hombre, es asombrosa. Jesús nos demuestra que eso no tiene nada que ver con el odio a uno mismo o con pretender ser menos de lo que uno es.

Es asombroso darse cuenta de que Él nos permite verle como queramos, en vez de obligarnos a ver su hermosura. Nosotros creamos esos límites dentro de los cuales insistimos en que Él actúe de cierta manera. Es por eso que en Apocalipsis 3.20, el Señor dice: “Yo estoy a la puerta y llamo”. Alguien cerró esa puerta, y no fue Jesús. Él está hablando a cristianos: “Ustedes me han cerrado la puerta. Por favor, déjenme entrar”. Tenemos la tendencia a ver a Jesús por medio de nuestro quebrantamiento, y a crear maneras de cerrarle la puerta. Por ejemplo, está el cristiano que dice: “Bueno, Dios no me habla directamente a mí”, al cual le resultará muy difícil discernir cuando Dios le hable, porque ya ha creado un límite que dice: “No, Él no actúa de esa manera”.

Sin embargo, el corazón de Dios es tan hermoso que Él está dispuesto a vivir, por un tiempo, dentro de estos límites para relacionarse con usted.

¿Qué sucede, entonces, cuando comenzamos a quitar estas barreras que nos impiden experimentar al Señor Jesús en nuestras vidas? ¡Qué maravilloso sería que una persona que piense que Dios nunca habla con ella, ore a Él, diciendo: “Renuncio a todas las barreras, a todos los límites que te he puesto. Te doy permiso irrestricto para que seas conmigo tal como eres. Esa persona tendrá realmente la experiencia de escuchar a Dios hablándole. ¡Esa es la vida para la cual fuimos creados!

Conocer al Señor Jesús como Él es realmente consiste en confiar en Él y entregarse a Él. Un Jesús débil es igual a un cristianismo débil y a cristianos débiles. Es por eso que es importante que veamos su hermosura, pues así lo amaremos más.

 
8 comments
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  • September 24, 2012 09:11 PM

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    me encanta escucharlo pastor todos sus mensajes son una gran bendición para todos...


  • September 19, 2012 07:05 AM

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    que bendicion conocer a un siervo que se deja usar como un canal de DIOS para su pueblo escogido.Continue adelante,que DIOS continue bendiciendo su vida.
  • September 17, 2012 11:36 PM

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    Dios lo bendiga ahora y siempre



  • September 15, 2012 01:14 AM

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    Dios les siga bendiciendo.amen
  • September 08, 2012 10:17 PM

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    Dios le bendiga por su precioso ministerio.
  • September 08, 2012 10:17 PM

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    Dios le bendiga por su precioso ministerio.
  • September 04, 2012 02:22 PM

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    CREERLE Y TENER FE EN JESUS PORQUE ES HIJO DE DIOS NUESTRO PADRE SELESTIAL,,,,,,







  • September 02, 2012 01:13 PM

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    Siempre es reconfortante, leer todo lo q escribe y escucharlo, por supuesto!!
    Felicidades hermano Querido Charles!!!, diariamente le pido a Dios bendiga su ministerio, y le permita seguir creciendo, ya q por medio de todo su trabajo, muchas gentes somos bendecidos, reconfortados y animados a seguir adelante.
    Que Dios lo siga usando grandemente como hasta ahora, y aunque usted no nos conoce, para nosotros usted es alguien de nuestra familia. Lo saludo con mucho carinio y le deseo bendoiciones para usted y a para su apreciable familia.

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