Subscribase Hoy

¡Suscríbase hoy mismo! Por favor, seleccione tantos como desee

Enviar
Revista > contenido
Share |

La oración que Jesús responde siempre


Para hablar con Dios no se requiere una licenciatura en teología. Solo se necesitan tres palabras.

por Robert Gelinas

“Señor, ten piedad”.

Esta fue la frase dicha al Señor Jesús más que cualquier otra. Algunos se la gritaban desde lejos. Otros, de cerca. Algunos susurraban la petición de rodillas, con respeto y humildad, con la esperanza de que Jesús se acercara a ellos. Otros, lo perseguían desesperadamente. Hombres y mujeres; padres y madres; marginados, desesperados y discapacitados —todos ellos— clamaban al Salvador, tanto por ellos mismos como por sus seres amados: “Señor, ten piedad”.

Esto no debería ser una sorpresa. La Biblia nos dice que Dios es rico en misericordia (Ef 2.4, 5) y que se deleita en darla (Mi 7.18). En realidad, la misericordia —que está disponible para todos nosotros, precisamente por el carácter del Señor— no se trata de reconocer quiénes somos, sino de proclamar quién es Él.

El autor A. W. Tozer dice: “Aunque no hubiera sentimiento de culpa, dolor o lágrimas en el mundo, Dios seguiría siendo infinitamente misericordioso; pero su misericordia bien podría permanecer escondida en su corazón, ajena al conocimiento del universo. Ninguna voz se levantaría para celebrar la misericordia de la cual nadie sintiera necesidad. Son la desgracia humana y el pecado los que provocan y hacen necesaria la misericordia divina”.

Por tanto, en medio de nuestro dolor y de nuestras lágrimas, en las profundidades de esos lugares heridos y vergonzosos, encontramos al Dios del universo. Venir delante de su trono con el vulnerable reconocimiento de nuestro dolor, es conocer su carácter de una manera más profunda. Es a causa de nuestro pecado que entendemos realmente la necesidad que tenemos de un Señor misericordioso: cuando nuestros ojos se abren a las profundidades de nuestra dependencia de Él, comenzamos a reconocer la verdad de la bondad infinita de Dios. Por eso, cuando decimos esas tres pequeñas palabras, “Señor, ten piedad”, y recibimos lo que hemos pedido, se revela la gloria divina —tanto al corazón particular como a toda la creación.

Misericordia a la vista de todos de principio a fin

Escucho con frecuencia a la gente hacer la falsa dicotomía de que el “Dios del Antiguo Testamento” es solamente un Dios de ira. Esto sencillamente no es verdad. La misericordia no es algo reservado para la otra mitad de la Biblia. Una y otra vez, el Antiguo Testamento nos muestra la compasión divina. Por ejemplo, Dios le dice al pueblo de Israel: “Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá” (Dt 4.31). Los sacerdotes le recordaban al pueblo su misericordia cuando cantaban: “Por tus muchas misericordias no los consumiste, ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso” (Neh 9.31). Y David, quien hizo esa petición más que nadie en la Biblia, dice: “Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas” (Sal 25.6).

En los primeros 39 libros de la Biblia, el término más utilizado para referirse a la misericordia de Dios, es la palabra hebrea hesed. Sin embargo, este atributo de Dios es tan multifacético que hace falta más de una palabra en nuestro idioma para describirlo. Es por eso que, además de haber sido traducido como “misericordioso”, ha sido también descrito como “compasivo”, “clemente”, “lento para la ira”, “amor fiel”, “amor constante”, “bondadoso”, “amor generoso” y “benevolente”, dependiendo del contexto. Una lectura minuciosa de las Sagradas Escrituras nos ayuda a ver que Dios nunca está lejos. Él está siempre a una simple oración de distancia.

La oración requiere práctica

Estoy convencido de que siempre tenemos tiempo para hacer una oración clamando misericordia. Y si nos dedicamos a incorporarla a nuestras vidas, revitalizaremos nuestra relación con Dios y renovaremos nuestras oraciones a favor de los demás. Aprender a desarrollar este hábito diario de oración nos sostendrá “por las misericordias de Dios”, donde tiene lugar la verdadera transformación (Ro 12.1).

Yo hago esta oración de clamor por misericordia mientras espero en la fila para pagar en el supermercado, o mientras espero que la luz del semáforo se ponga en verde. Pero cualquier momento es adecuado para pedir y recibir misericordia. Por ejemplo, usted puede acercarse al Señor Jesucristo mientras está en el consultorio del médico o preparando una comida para su familia. Cuando se encuentre quejándose por lo que no tiene, en vez de expresar sincera gratitud por todo lo que sí tiene, ore. Cuando esté enojado, solo o confundido, pida misericordia utilizando estas tres sencillas palabras. Haga esta oración de súplica cuando su impaciencia le venza o se dé cuenta de que la envidia se encuentra alojada en su corazón. Y por la noche, antes de que se quede dormido, haga esa oración desde lo más profundo de su corazón, de modo que la primera oración que esté en su mente cuando despierte al día siguiente, sea: “Señor, ten piedad de mí… de nosotros”.

Sé que parece excesivo orar tan a menudo pidiendo misericordia. Después de todo, a nadie le gusta ser considerado un “reincidente”, pero eso es exactamente lo que somos. Lamentablemente, no es cuestión de si volveremos a tener una actitud pecaminosa, de orgullo o de falta de amor, sino cuándo. Y cada vez que lo hagamos, podemos correr a Dios porque Él no es solamente el Dios de la segunda oportunidad; es el Dios de más oportunidades. Nunca seremos abandonados; siempre tendremos su repuesta, y es por eso que podemos ser osados en nuestra búsqueda de misericordia, y orar con confianza (He 13.5; Sal 91.15).

Pero esta oración, al igual que las otras formas de oración, exige práctica. También requiere un cambio en nuestra manera de pensar. No debemos preguntarnos: “¿Cuánto oré hoy?”, sino más bien: “¿Alguna vez dejé de orar hoy?” Cuando nos enfocamos en “¿cuánto tiempo tomará?”, no entendemos lo esencial de la oración incesante (1 Ts 5.17). Por tanto, en vez de eso, deje de pensar en términos del mínimo indispensable y concéntrese en lo que es verdaderamente posible: una comunión incesante e ininterrumpida con el Señor.

La oración que se practica —esa que implica el compromiso de comunicarse con Dios día tras día— puede convertirse en algo tan natural como respirar. La cual ayuda al creyente a disfrutar de una abundante y renovada gratitud por la misericordia de Dios. Por consiguiente, como seguidores de Cristo podemos ser bendecidos por medio de nuestros sentimientos de culpa, de nuestro arrepentimiento del pecado, de nuestro sufrimiento y de nuestra desgracia. Al reconocer la necesidad que tenemos de la benevolencia del Señor, somos impulsados a clamar en oración por misericordia, para ser renovados y transformados profundamente.

En busca de respuestas

La petición de misericordia es la oración que Jesús responde siempre, porque está en su naturaleza hacerlo. Ya se tratara de unos ciegos a un lado del camino, de unos leprosos que fueron desechados por la sociedad, o de una mujer cananea con una hija que estaba sufriendo, Jesús nunca rechazó ni una sola petición. Hay incluso un caso en el que una legión de demonios hizo su propia versión de la oración, y asombrosamente el Señor Jesús fue clemente con ellos enviándolos a una piara de cerdos en vez de hacerlo directamente al abismo (Lc 8.28-32).

Si nuestro Señor Jesucristo le dijo que sí al clamor de misericordia que le hizo un espíritu inmundo, ¿entonces qué nos impide a nosotros que le hagamos alguna petición? Llevemos delante de Él nuestras peticiones, y reconozcamos que es misericordioso y clemente, “lento para la ira y grande en misericordia” (Sal 103.8). Como dice el autor de Hebreos: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (4.16), porque la verdad es que…

Todos pecamos.

Todos sufrimos.

Todos sufrimos a causa del pecado.

Todos pecamos para mitigar nuestro sufrimiento.

¡Señor, ten piedad!

Robert Gelinas es autor de The Mercy Prayer: The One Prayer Jesus Always Answers [La oración de misericordia: La oración que Jesús responde siempre].

Cuando el Dios de misericordia actúa en nuestras vidas, lo hace al menos por cuatro razones:

>>Él es compasivo. Compasión es la ternura que siente una madre cuando su hijo está sufriendo o necesitado. Dios siente esto mismo por nosotros. Como nuestro Creador, Él sabe lo que significa formar, guiar y proteger nuestras vidas de manera compasiva.

>>Él ofrece gracia al pecador. Porque Dios es el ser más grande del universo, cada forma de interacción es para Él un acto de gracia. Cuando recibe la adoración de los ángeles o escucha nuestras oraciones, el Señor se humilla a sí mismo. Todo lo que sabemos de nuestro Creador es el resultado de haber venido humildemente a nosotros en verbo y en carne.

>>Él es lento para la ira.¿No le alegra saber que el Señor no es rápido para disciplinarnos? Si bien no buscamos desagradar a nuestro Padre, tampoco tenemos el temor de que Él esté esperando para destruirnos si fallamos. La Biblia nos dice que Dios es amor (1 Jn 4.8). Y la razón por la que no tenemos que angustiarnos de que nos aniquile de inmediato, es porque Dios es paciente en su amor para con nosotros (1 Co 13.4). 

>>Él ama incondicionalmente. Decir que Dios es misericordioso significa que Él, utilizando las palabras de Brennan Manning, “nos ama como somos, no como deberíamos ser”. Vendrá el día cuando seremos perfeccionados en su presencia, pero felizmente Él no esperará hasta entonces para amarnos.

17 comments
Add A Comment\(Log in or create an account\)
  • October 29, 2013 09:51 AM

    by

    Solo la oración nos hace más en gracia del Señor Padre Celestial. Amén!!!
  • October 27, 2013 05:19 AM

    by

    Diós es grande, gracias Señor por tus Benficiones. Y más que nada por darnos vida eterna, pagando por nuestros pecados en la Cruz. Señor te ruego bendigas a cada una de mis familiares y a mi! Y nos guíes siempre en tus caminos l. En tu nombre Señor, Amen.
  • October 26, 2013 07:12 PM

    by

    super lindo me hizo llorar, y reflexionar la verdad lo necesitaba, gracias doy a Dios y a ustedes. QUE DIOS LOS BENDIGA
  • October 24, 2013 03:44 PM

    by

    El devocional de hoy es tan hermoso que cada vez mas siento la necesidad de querer mas a la gente que hasta hoy me hizo daño
  • October 21, 2013 03:55 PM

    by

    Santo santo santo tres veces santo.......te necesito Senor ted piedad de mi
  • October 20, 2013 02:45 PM

    by

    Gracias Dios los bendiga
  • October 17, 2013 06:29 AM

    by

    Hermoso!!
  • October 17, 2013 02:09 AM

    by

    Solo la oracion puede llevarnos al padre y el que en secreto escucha nos dará lo que le pedimos en humildad.
  • October 11, 2013 06:10 AM

    by

    Primeramente le agradecemos ha nuestro padre celestial por darle tanta sabiduría al Dr charles stanley ,porque atraves de el he aprendido mucho de el señor Dios lo siga bendiciendo.
  • October 10, 2013 09:45 PM

    by

    Gracias Dios, por estos mensajes.

  • October 07, 2013 05:06 PM

    by

    Alabado sea el Señor!
    Cuánta gracia y misericordia derramada para sus hijos a través de la vida y el testimonio del Dr. Stanley! Ha bendecido mi vida infinidad de veces. Gracias!!
  • October 06, 2013 08:01 AM

    by

    Gloria y Honra para nuestro Dios por su infinita misericordia a pesar de nuestras infidelidadss.
  • October 04, 2013 07:14 PM

    by

    gracias y muchas bendiciones
  • October 04, 2013 01:40 PM

    by

    Es un mensaje de gran edificación y bendición.......
  • October 04, 2013 11:56 AM

    by

    Primera mente dios los bendiga gracias.. te damos senor por estas palabras.
  • October 03, 2013 11:20 PM

    by

    Excelente lectura..Gracias Padre por tu misericordia
  • October 03, 2013 05:21 PM

    by

    Excelente mensaje!!

Add a comment

Log in or create an account to post a comment

Rate It:

Comment: 2000 characters remaining

Submit Comment